13/12/2008

Frythlinne III

Aunque se ha retrasado unos días, aquí está el tercer capítulo de una historia cada vez más extraña y normal al mismo tiempo...

Frythlinne III

—¡Es nuestra oportunidad! —Khenn señaló la apertura que había al otro lado de la habitación. Corrieron a través de ellas, y al pasar junto al boquete que el conjuro de Zardalf había abierto descubrieron que una gran niebla rojiza cubría Frythtown.

—¿Pero qué demonios...? —Milwen se detuvo boquiabierta—. ¿Qué es esa cosa?

—¿Recuerdas el aura que tenía el moderador de antes? —preguntó Zardalf. Había gastado una gran cantidad de puntos mágicos para lanzar su conjuro definitivo y ahora tenía aspecto cansado y débil. Tardaría al menos quince minutos en recuperarse—. La afluencia de moderadores a la ciudad debe ser enorme, hay tantos que las auras se funden unas con otras y bueno... Supongo que esa batalla la están ganando los Moderadores.

—¡Maldición! —se quejó la Guerrera, y ambos se apresuraron a alcanzar al resto del grupo. Ascendieron a través de una escalera de caracol muy estrecha, en fila, y llegaron a la Cámara Superior. Estaban en lo más alto de la Torre Este, y acababan de llegar a la Sala de Administración del Juego.


La habitación era incluso más sencilla que la anterior. Las paredes eran blancas, veteadas, como de piedra decorativa. El suelo era gris y recordaba al cemento. El techo era transparente y no parecía del todo bien hecho: veían el exterior a través del tejado, que desde allí se transparentaba.

Había seis cristales en la habitación, grandes y de colores que flotaban. En su interior parecían revolotear miles de letras diminutas. De vez en cuando, unas letras aparecían y desaparecían del cristal al tocar la superficie desde el interior: no cabía duda, aquello era la base de datos del juego.

—El Cristal Rojo guarda la información sobre todos los enemigos —dijo Zardalf—. El Blanco guarda los datos referentes al dinero pagado por los jugadores para mantener las cuentas activas... El Cristal Verde es el que guarda las fichas de personajes, es decir, la información referente a armas, conjuros... Pero lo que interesa es el Cristal Azul: en el hay información personal de todos los personajes; la NRA proporciona datos sobre los usuarios a los empresarios y de este modo han logrado hacer semejante discriminación en el juego.

—Hablas como _CROWN —susurró una voz—. Es curioso, nunca imaginé que vería al mismísimo Zardalf admitir que Frythlinne no es más que un juego hecho de datos.

—¡Duzo...! —el Mago Negro ahogó una exclamación.

—¿Duzo? —preguntó Kildra, entornando los ojos—. ¿Quién es?

—Formó parte del mismo grupo que _CROWN y yo hace años —Zardalf maldijo—. Aunque debo admitir que se separó pronto de nosotros... En aquella época aún había pocos usuarios y le ofrecieron un puesto como Moderador.


En efecto, una difusa aura roja rodeaba a Duzo. Estaba vestido con ropas de ladrón, de forma parecida a Khenn, pero parecía haber ganado mucha menos experiencia. En efecto, no había jugado desde que había adquirido el puesto de Moderador.

—Tened cuidado —dijo Zardalf—, pero entretenedlo a cualquier precio. El Cristal Azul va a ser difícil de destruir, sobre todo después de haber gastado tanto poder abajo. No dejéis que me ataque o mi hechizo se interrumpirá, ¿entendido?

—¡Entendido! —asintieron todos.

Duzo lanzó una mirada de sarcasmo.

Mi compañero de abajo era realmente idiota —dijo—. Hay ciertos objetos que los jugadores no pueden llegar a poseer, pero que en realidad son muy fáciles de configurar para un moderador. Este colgante es una clara muestra de ello —dijo, levantando una piedra que le colgaba del cuello—. Me hace, sencillamente, invulnerable... Cambia mis atributos de vitalidad por .

Una daga apareció en su mano y se la lanzó a Erumpha. La joven arquera gritó pero no tuvo tiempo de apartarse... Por suerte, un rápido conjuro de su hermana había parado el proyectil: un muro de rosas silvestres se interponía entre las jugadoras y el Moderador.

¡Te vas a enterar! —gritó Milwen aferrando su arma y saltando sobre Duzo. Ella comprendía que era una batalla imposible de ganar, pero Zardalf estaba preparando el conjuro en un rincón y si le daban suficiente tiempo... Al menos, no perderían.

Al parecer, el infinito no estaba únicamente en la vitalidad de Duzo, sino también en su munición. No dejaba de sacar decenas de dagas de una bolsita de cuero y lanzarlas a diestro y siniestro. Las dagas se clavaban profundamente en las paredes y el suelo, y eran muy peligrosas. Kildre, hacía aparecer por todas partes zarzas con las que envolvía las armas y ponía a salvo a sus compañeras. Pero no era una gran jugadora; sus nivel era mediocre y, pese a un genial dominio del sistema de juego, estaba agotando sus puntos mágicos a una velocidad alarmante.

¡Ya basta hermana! —gritó Erumpha repentinamente. Cogiendo firmemente su arco, saltó entre las zarzas y corrió buscando un ángulo desde el que atacar. Lanzó una flecha, pero el disparo simplemente atravesó a Duzo sin tocarlo y se perdió.

Necia... —sonrió Duzo—. Acabas de iniciarte en este juego. Incluso aunque me quitase el colgante, tu nivel es tan bajo que no podrías derrotarme. Ahora... Muere.

Lanzó un cuchillo, pero Kildre saltó sobre su hermana tratando de apartarla y el puñal se clavó en la espalda de la Druidesa. El esbelto cuerpo comenzó a deshacerse en luces brillantes que ascendían al cielo y desaparecían. Era una animación de muerte muy bonita, pero representaba su muerte al fin de cuentas. Erumpha se levantó con los ojos muy abiertos y una mirada de odio.

¡Has echado del juego a mi hermana mayor! —gritó—. Ha trabajado mucho en ese personaje, ¿sabes?

Duzo rió.

La muerte de un personaje es parte de este juego —dijo—. Si no es baneada antes, podrá hacer un nuevo personaje y empezar desde el principio.

¡Idiota! —exclamó Erumpha. Se hacía patente en su tono infantil su condición de niña pequeña, que no armonizaba con aquel cuerpo—. ¡Ahora me culpará, por mi culpa ha perdido todo su trabajo! ¡Prometí que me ocuparía de defender a mi propio personaje si me registraba y ahora... Ahora...! —parecía a punto de echar a llorar—. Ahora te mataré yo a ti —dijo convencida. Cargó una flecha en el arco, la soltó y el tiro fue directo al corazón de Duzo. Permaneció allí clavada, y durante unos segundos no pareció hacer efecto. Luego, el Moderador cayó de rodillas.

¿Por qué...? —gimió—. Mi vitalidad era infinita...

Movimiento de Sabandija, Robo Vampírico —susurró Khenn—. Fuiste Ladrón en el pasado, ¿verdad? Deberías haber recordado que los objetos pueden robarse.

Tenía la mano apoyada sobre su cuello, y el colgante enlazado firmemente a su muñeca. En algún momento había logrado pasar desapercibido a la espalda del Moderador y sacar la cadena por el cuello mediante un movimiento especial del juego.

Un tiro en el corazón es mortal, sin importar tu nivel —añadió Khenn—. Un detalle creado para asegurar el realismo del juego. La pequeña Erumpha te ha derrotado limpiamente, Señor Moderador. Muere de una vez.

Como obedeciendo a sus palabras, el cuerpo de Duzo se disolvió y los jugadores volvieron a quedar solos.

¡ARTE...! —gritó repentinamente Zardalf, y una luz lo envolvió todo. ¡Había terminado de preparar el conjuro!— ¡MÁGI...!


Cerrando el Sistema Operativo y Guardando los Procesos.

...

Iniciando las Lentillas Virtuales en Modo Ahorro de Energía.

...

Gracias por utilizar la Red 13/B.


¡Mierda! —gritó Ken, parpadeando en la oscuridad de su habitación.

Esa boca, jovencito —le avisó su madre—. Te he desactivado la red. Hace dos horas que tendrías que estar durmiendo.

¡Jo! ¡Pero mamá, estaba...!

¡A dormir! —sentenció la mujer, y se marchó.



5 Críticas literarias:

Nemârie dijo...

Estas madres... ¡qué poco serias les parecen las obligaciones de sus hijos!

Es lo que más me ha gustado del capítulo, el realismo de cuando los padres deciden por ti que ya es hora de dejar de jugar. Ni siquiera preguntan si pueden apagar la red... simplemente lo hacen XD.

Menos mal que quien tiene el control de la red en mi casa soy yo =P

En fin, mola el capítulo. Sobretodo cuando la novata se carga al moderador vago xD.

Espero que nos tengas en cuenta estas Navidades y nos regales algún que otro capitulito más, eh? ^^

Besukis!

Eglomer dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJA!! QUE BUENO LO DE LA MADRE! JAJAJAJAJAJA!! El hijo intentando salvar el mundo virtual y su madre largándolo a la cama xDDDD

En fin, muy bueno el capi, aunque no me gusta que haya muerto la druidesa, con lo que había trabajado ella en su personaje... pero bueno, ya se vengarán por ella... si las madres lo permiten xDD

Saludos!

..Lau.. dijo...

Estas madres... xD

Isil dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Isil dijo...

Que putada lo de la madre... Pobre chaval... Me da mucha pena... Y que pena lo de la chica... Pero bueno... A ver como sigue esto :P