29/11/2008

Frythlinne II

Bueno, el primer capítulo ha tenido buena acogida (tal vez mejor de la que merecía), así que me he esforzado un poco y he escrito el siguiente, donde presento a algunos personajes... Sobre todo a alguien bastante alocado. Que lo disfrutéis, y disculpadme si aparecen palabras malsonantes xD Ya se sabe que no es mi estilo :P

Frythlinne II

—Bueno, ¿cuando empezamos? —preguntó Khenn, impaciente.

—No tengas tanta prisa —replicó _CROWN—. No penséis que os enviaría sólos. He pensado en un grupo de cinco, así que otras tres personas se os unirán. ¡Zardalf, Kildre, Erumpha!

Tres personas, sentadas en una mesa al fondo de la ventana, se levantaron. Khenn y Milwen se miraron.

—¿Has dicho Zardalf? —preguntó la Guerrera en voz baja. Pero no necesitó una respuesta. Un Mago Negro de aspecto rustico se acercaba, precediendo a una Druidesa y a una Arquera. Sin embargo, sólo prestaron atención al mago. Era uno de los más poderosos jugadores de la historia de Frythlinne, y se había hablado durante meses de él. Antes de que comenzasen los baneos, él se había convertido en un asesino de jugadores. No le importaba si eran novatos o expertos, magos o guerreros, hombres o mujeres. Sólo le preocupaba un detalle: el realismo del juego.

Hasta tal punto, que había fundado el Grupo Anti-Anacrónico, que despedazaba literalmente a cualquier jugador al que se le ocurriese usar un nombre real como nick, hablar de música actual en la plaza o tratar de combinar los atuendos del juego para que pareciese ropa moderna. Teniendo en cuenta el irreal aspecto de _CROWN, sin contar su nombre, era increíble que pudiese estar en la misma habitación que él tan tranquilo. De hecho, Khenn palideció; había mencionado su clase hacía unos segundos... ¿Le habría oído?

—¿Todo bien, _CROWN? —preguntó Zardalf, sin embargo. El hombre asintió—. Encantado de conoceros, jovenes —dijo, dirigiendose a Khenn y a Milwen.

—Igualmente, señor —replicó Khenn, nervioso.

—¡Nosotras también estamos encantadas! —dijo Erumpha, la Arquera, y dio un abrazo a Milwen sin venir a cuento. La Guerrera se sonrojó (intencionadamente, por supuesto) y se apartó. Kildre carraspeó.

—Perdonad a Erumpha, es mi hermana pequeña y se acaba de registrar...

—No te preocupes, pronto comenzará a entender cómo funciona el juego —dijo —CROWN—. Y Zardalf, más te vale no hacer ninguna tontería a la novata.

—Entendido —dijo Zardalf, azorado. ¿Realmente era aquel el legendario Anti-Anacronismo?

—Bueno, ya estáis todos —dijo _CROWN—. Id a un Túnel Teleportador y apareceos en Frythtown. Podréis colaros en el Castillo sin problemas, sospecho. Ahora mismo, todos los que han recibido el poder de destruir Moderadores deben estar creando muchos problemas.

—Pero si dijiste que guardasen ese poder y lo usasen como último recurso —observó Khenn.

—¿Crees que me harán algún caso? —_CROWN rió—. Yo al menos no lo haría en su lugar. Ellos deben estar creando verdaderos problemas, y sirviendo de distracción. Es ahora o nunca.

—Entonces, es hora de que partamos —dijo Kildre. Todos asintieron y se despidieron de _CROWN.


Era muy extraño viajar en compañía de Zardalf. Al verlo, mucha gente enmudecía repentinamente y se apresuraba a alejarse. Aquella parte del juego estaba inspirada en un noroeste medieval nevado, pero muchos personajes no se habían preocupado de ponerse ropas de abrigo, así que se escondían cuando comprendían su propia incoherencia. En cuanto a los monstruos, no tenía nada de divertido enfrentarse a ellos. Lo comprendieron bien pronto, cuando un ogro les atacó y Zardalf le abatió de un bastonazo. Khenn se apartó, espantado.

—No... No puede ser —dijo Milwen—. Yo soy la Guerrera del grupo, pero este mago tiene el doble de atributos de fuerza. No quiero ni pensar cómo serán sus atributos mágicos... Siendo tan poderosa, yo me habría aburrido y habría hecho otro personaje.

—No sé de qué atributos me hablas —dijo Zardalf con desdén—. Soy fuerte porque medité durante días enteros bajo una cascada, en las tierras del este.

—Vale, vale, no he dicho nada —cortó Milwen, sintiendose en peligro.

Pronto llegaron al Túnel Teleportador y pagaron al mago encargado de mantenerla, mientras especificaban su destino. Tras cruzar el portal, cambiaron sus indumentarias de piel por otras más ligeras, pues estaban mucho más al sur.

Ciertamente había un extraño caos. Al ser la ciudad principal del juego, Frythtown estaba sufriendo muchos ataques. Pudieron ver a un Moderador siendo perseguido por un montón de Guardabosques, que lanzaban flechas entusiasmados. En otro lugar, un personaje con aspecto de niña pequeña estaba borrando con su daga a todos los bots encargados de vigilar los robos en el mercado.

—Ésto no me gusta —dijo Kildre—. Vamos a tener que cruzar una ciudad y los Moderadores podrían atacarnos. Parece casi una batalla de Mods vs Players.

—Tengo una idea —dijo Milwen—. Dividamonos en dos grupos para no llamar la atención y bordeemos la ciudad. ¡Chicas por el oeste, chicos por el este!

Entusiasmada, Erumpha se colgó del cuello de Milwen, quien se la arrancó como pudo y echó a correr, seguido por las otras dos.

—¡Espera! —gritó Khenn. Sabía bien que su amiga había pretendido librarse un rato de la agobiante vigilancia de Zardalf.


Caminaron por los Huertos. Aquella región era donde los principiantes solían entrenar contra los monstruos más débiles, para subir sus primeros niveles. Los Ratones Asesinos no tenían fuerza suficiente en los dientes para atravesar la túnica de Zardalf.

—Bueno... —dijo Khenn—. ¿Es verdad que eres el...?

—¿El fundador del Grupo Anti-Anacrónico? —preguntó Zardalf, con tono divertido—. Sí. Ya veo que me tenéis miedo.

—¡No! —mintió el Ladrón—. No es eso, pero yo...

—Temes decir algo que no concuerde con la ambientación del juego, y que yo te destruya por ello —asintió Zardalf—. Es cierto que en otro tiempo podría haber sido así, pero ahora tengo otras preocupaciones.

—¿Es por eso que ayudas a _CROWN, a pesar de su...?

—Es por _CROWN, precisamente —dijo Zardalf—. Soy uno de los pocos que quedan de los buenos tiempos, cuando _CROWN tenía un personaje normal en lugar de esa aberración que usa ahora. Era realmente maravilloso formar grupo con él, y se tomaba el juego muy en serio. No había ningún motivo para banearle, pero vi como se desvanecía ante mis propios ojos. Tantas aventuras, tantos sueños, todos los amigos que había hecho... Y por egoísmo de unos pocos, lo perdió todo. Los que le hicieron eso, deben pagar.

Khenn asintió.

—No pienso atacar a ningún miembro del grupo —continuó Zardalf—. Aunque si todo esto acaba bien y nuestros personajes han logrado sobrevivir, más te vale tener cuidado con el Grupo Anti-Anacronismo —añadió guiñandole un ojo.

Más tranquilo, Khenn corrió a reunirse con Milwen y las demás ante las puertas del Castillo Fryth.

—Bien, y ahora, arriba.


Subir por el castillo fue realmente extraño, para todos. Había letras flotantes por todas partes, dando consejos en forma de tutorial a los nuevos aventureros. Curiosamente, Erumpha fue quien guió a los demás a través del castillo. Había pasado por allí hacía tan solo un par de días.


El castillo era de estilo medieval, y por eso se sorprendieron bastante al llegar a la Torre Este. Era una gran habitación blanca, con columnas de mármol, que parecía un templo. En el centro, había sentado un Moderador. Iba vestido como un ciudadano normal, pero una especie de aura roja le envolvía, dando a conocer su rango.

—Así que realmente ésto era cosa de _CROWN —dijo—. ¿Qué pretendéis? ¿Destruir la torre?

—Más vale que te apartes —amenazó Milwen, blandiendo su espada—. Ya debes saber que tenemos el poder de destruir Moderadores.

—Para eso tendrás que tocarme, y no te daré esa oportunidad. Milwen, quedas baneada.

Hubo un silencio, y todos miraron a Milwen con temor. Pero no se desvaneció. No paso nada. Al cabo de un momento, la Guerrera suspiró aliviada.

—Ese maldito... —dijo el Moderador—. Ha debido cambiar vuestros nicks en la base general de datos. No importa, os destruiré con mis propias manos.

Repentinamente, se convirtió en un troll. No hubo ningún tipo de luz ni efecto mágico, simplemente al momento siguiente el monstruo estaba allí. Y continuó... Orcos, ogros, lagartos, arañas... Un desfile de monstruos parpadeó ante ellos. Finalmente apareció un gran dragón, y el Moderador decidió adquirir esa forma.

—No tenéis nivel para enfrentaros a mi —dijo—. Puedo modificar mis propios datos a mi antojo...

—Irreal —dijo Zardalf—. Totalmente irreal... —parecía muy enfadado—. Al menos podrías haber añadido una animación de metamorfosis. ¡No te costaba ningún trabajo!

—¿De qué demonios hablas, pirado? —se burló el dragón—. Ah, tu debes de ser ese tal Zardalf, ¿verdad? Dicen que tienes bastante nivel... Voy a divertirme matándote.

Tomó aliento y escupió una intensa llamarada, que cayó como una lluvia de lava sobre el Mago Negro.

—¡Escudo Prohibido! —Zardalf extendió la palma de su mano y el báculo que llevaba comenzó a girar ante él, creando una especie de Campo de Fuerza hecho con sombras. La llamarada no lograba atravesarlo.

—Ya veo... —dijo el dragón—. Puedes resistir el ataque normal del dragón, pero ¿y si le subo unos cuantos niveles?

Hubo un cambio y el dragón pareció más grande y amenazador. Volvió a inclinar la cabeza hacia detrás y dirigió su chorro igneo hacia Zardalf... El suelo se derritió, pero él ya no estaba allí. Unas huellas negras corrían hacia el dragón, como si las hiciese un hombre invisible. Las huellas pasaron bajo el dragón y Zardalf se materializó a su espalda.

—¡Camino de Sombras! —dijo al aparecer. Las huellas negras que había dejado se erizaron como pinchos, y el dragón fue atravesado brutalmente. El Moderador sin duda no esperaba aquello... Tal vez no estaba familiarizado con el sistema de combate.

—¡Espera! —gritó, y volvió a su forma original automáticamente—. ¡Èsto es sólo mi trabajo! ¡Si me destruyes me despedirán! ¡Yo...!

—¡ESTE CABRÓN...! —gritó Zardalf, con los ojos muy abiertos y el rostro desencajado. Parecía haber perdido la cordura—. ¡...ES TOTALMENTE ANACRÓNICO!

—¡Nooo! —el Moderador cayó de rodillas, aterrado, pero Zardalf ya había comenzado a lanzar su conjuro más poderoso.

—¡ARTE MÁGICA!

Aferró el bastón y de su punta salieron ocho luces azules, que volaron y fueron a confluir en la figura del Moderador. La explosión fue descomunal. Una oleada de fuego azul le hizo estrellarse contra los muros del templo. Los destrozó y cayó de la torre, atravesando el cielo de Frythtown. Pero antes de poder tocar el suelo, su figura parpadeó y se desvaneció. Su defensa de Moderador había sido anulada, y el conjuro le había destruido.

5 Críticas literarias:

Nemârie dijo...

Jajaja, me cae simpático el obsesivo Anti-Anacronismos (Zardalf? se parece a Gandalf :P).

Aunque es muy todopoderoso... me identifico más con la guerrera (Milwen? me cuesta aprenderme los nombres >.<), yo también me habría aburrido del juego xD

En fin, no hay mucho que comentar. El capítulo me ha gustado y sigo a la espera a ver qué pasa ^^.

Saludines!^^

Eglomer dijo...

Molaaaa!! En serio, me gusta la ambientación y el que todo esté basado en un mundo imaginario dentro de otro mundo imaginario. A ver si con un poco de suerte la tercera parte no se hace esperar demasiado.

Saludos!!

Isil dijo...

Me gusta... Aunque Zardalf da un pelín de miedo xDDDDDD. Los personajes, por ahora, me gustan mucho...

A ver como te apañas para el siguiente capítulo :P.

..Lau.. dijo...

"Siendo tan poderosa, yo me habría aburrido y habría hecho otro personaje." Ya te digo... jajaja

Zardalf me recuerda a alguien juju

Nen dijo...

A mi... me han entrado ganas de jugar!! pero junto a un anti-anacronismos como ese!! XD no encuentro una forma más divertida, si no pretender ser el personaje entonces solo acumulas datos y eso es aburrido. (adoro tus historias)